Desde este portal podrá ser apreciado un compendio de testimonios tanto gráficos como escritos, que recogen las memorias, la visión de la vida, el desengaño y la esperanza de aquellos que nacimos durante el transcurso del régimen político, social y cultural que comenzó después de 1959.
Queremos desmitificar la idea que defiende la existencia de un determinado tipo de “cubano del exilio” y otro de la isla. Nuestro objetivo es desarmar el argumento de que hay varios tipos de cubanos, porque es obvio que a todos nos une y nos caracteriza algo más grande que determinada edad o procedencia social.
No puede haber dos "Cuba" en la Tierra y si eso pasa, entonces una de ellas sufriría siempre la condena de vivir cabizbaja, acusada de ser falsa e indigna por la otra.
¿Quién que vive hoy en la isla no ha deseado alguna vez caminar libremente por las calles de Miami? Y del otro lado ¿Cuál de nosotros que vive en el destierro, ha perdido la ilusión de regresar de nuevo a su pueblo para contar los arboles del patio, o sentarse en la escalera de su antigua casa, a soñar... como lo hizo alguna vez otro mirando al horizonte desde el muro del malecón?
Hay muchas respuestas para explicar porque elegimos nuestro nombre, pero la mejor de todas es la de que fue nuestra generación quien impuso y popularizó en diversos ámbitos de la sociedad la frase -¿qué bola, asere?- que luego de ser incorporada unánimemente por la juventud cubana, se ha convertido hoy en un vehículo idóneo para la aproximación y el intercambio de valores que nos caracterizan.
Varias formas de expresión artística, podrán encontrarse en este sitio con el propósito de desmantelar la censura impuesta por un poder político, que ha negado el reconocimiento a millones cubanos.
Cualquier opinión que se exprese en este BLOG no será portavoz de un determinado partido o agenda. Si algo nos anima es el pleno ejercicio de la libertad de expresión, la posibilidad de plasmar puntos de vista que ayuden a reafirmar lo particular y lo homogéneo, para así reconocernos como miembros de una misma generación, que desde la diversidad no deja de sentirse habitante de ese país común que es el mundo.






























