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27 de mayo de 2008

On martes, mayo 27, 2008 by GeNeRaCiOn AsErE in    12 comments
Carta desde la Habana

Mi hijo,

Que suerte que ustedes aprecien lo que les enseñé, en realidad no es tanto como lo que aprendí con los dos y con lo que aprendo cada día con la realidad y la necesidad que me alientan a vivir.

Hace tiempo que quería hablarte sobre una frase de Martí que es parte de la presentación diaria de un programa en Radio Enciclopedia a la que aun hoy sigo fiel desde hace 20 años,
“lo verdadero es lo que no termina” repiten al comenzar a transmitirlo y lo cierto es que la música no acaba... sino que sigue palpitando eternamente en el espacio. Cuanto disfruto con esa idea, porque me da paz.
Martí nos regaló un montón de cosas bellas y profundas, de sentencias reales, con una trascendencia que todavía hoy nos maravillan.
Que tal si sus oídos hubieran sido privilegiados con el sonido digital-stereo de estos días… Es una pena que ni tan siquiera pudimos escucharle nosotros a él.
Creo que fue Liszt quien dijo que “sin música, la vida solo
sería un gran error” y estoy completamente de acuerdo, por eso a veces me embullo y canto un poco, porque estoy segura de que cuando se canta también se vive un poco más.

Hace tiempo, en la terraza de la entrada comenzaron a construir su nidito un par sinsontes, justo aquí mismo en el jardín. Al principio pensábamos que lo habían abandonado a medio hacer y que estaba vacío... pero hoy me fije por azar y descubrí asombada unos pichones con la boca abierta, esperando a que los alimentaran. Te envío constancia gráfica del asunto, porque yo misma me encargué de tirarles la foto, tu hermana estaba medio dormida y no asistió puntual a la actividad... no obstante debo señalar, que fue más tarde e hizo algunos planos con zoom, para ver si se veían mejor los hambrientos pichoncillos. En fin, una fiesta para mi, que bien sabes como me gustan estas cosas...

Bueno, ahora me despido. Un beso bien grande y cuídense mucho,

Tu mamá.

cuando se canta también se vive un poco más

Reactions:

12 comments:

Anónimo dijo...

desde que mami descubrió
que los sinsontes estaban haciendo un nido en la mata de dragos del
jardín, estuvo al tanto a diario de la evolución del asunto, pasaba a ver si ya los pichoncitos habían salido a cada momento, les dejaba y aun les deja, un platico con agua que se llena con la
gótica que cae de la pila que tiene la zapatilla medio floja (cosa
normal en esta casa) bueno y mira que aquí hay una lucha con lo de los mosquitos que te ponen multas y todo por dejar envases con agua y esas cosas, bueno pero ella por tal de que los sinsontes tomen agua, ya sabes...
una se va acostumbrando a ver el nidito y como es lo primero que ves cuando sales en la mañana, me pongo hasta contenta de que esten ahí, es como tener unos vecinos medio escandalosos pero buena
gente, jeje, obviando las coincidencias, el caso es que se pelean con otros pájaros con tal de defender a sus crías, ayer hubo tremenda bronca con un totí para que te ubiques, en fin, que hoy cuando mami
descubrió a los pichoncitos, me despertó con tremenda gritería,
bueno al final fui pa’ allá protestando, que ya me conoces y Ahí te va la foto.

Aguaya Berlín dijo...

Sinsontes!!! En mi casa tuvimos en tres oportunidades un sinsonte en una jaulita: cuando yo tenía unos 6 an~os, cuando estaba en 6to grado y cuando estaba en el pre.

A todos les poníamos por nombre (eso era cosa de mi hermano) Pupullito, no sé por qué. Mi abuela les hacía una bola de papa (puré de papa mezclado con un huevo hervido) que primero le echábamos a pedacitos en el pico abierto, así como en la foto, y que después picaban ellos mismos.

Teníamos pega-pega para los pichones de sinsontes: siempre los encontramos entre las matas, huyéndole a algún gato o acabados de caerse de un nido, sin los padres que los defendieran.

El último de ellos duró más de 8 an~os. Al que metiera el dejo en la jaula le daba unos picotazos tremendos. Sin embargo mi hermano se ponía la comida en los labios y el sinsonte Pupullito-3 la cogía de allí tan suave que hasta parecía que se iba a dormir. Y mi hermano era el único que metía la mano en la jaula y podía tocarlo, haciéndole cosquillas en la pechuga, dime tú!!

A ese lo soltamos varias veces en la casa, con todo cerrado, y el pobre se quedaba en el piso y no se movía. Sin embargo, dentro de la jaula, que era bastante grande, revoloteaba de un lado para otro constantemente.

Los tres Pupullitos cantaban lindísimo. Y Pupullito-3 lo hacía hasta con nosotros hablando de cualquier cosa en la cocina, donde estaba la jaula.

De grande me pregunté muchas veces si era justo tener a esos animalitos encerrados... de algo estaba segura: en el campo o un barrio más apartado quizá hubieran sobrevivido pero donde vivíamos nosotros seguro eran presa de algún animal o persona insensible.

Cuando Pupullito-3 se murió todos lloramos como si hubiera sido uno más de la familia. Bueno, lo era. Sus huesitos están en el patio trasero de mi casa, debajo de una cruz que pusimos para marcar mejor el lugar.

Oyeeeeee, qué muela!!!!!!!! Es que me embullé con la historia.......... sé el acontecimiento que es para tu mamá y tu hermana. Saludos para ellas de mi parte.

GeNeRaCiOn AsErE dijo...

Vaya, pero que linda la historia. No sabIa que aguantaban el cautiverio los sinsontes.
Nos paso algo parecido con un canario que por mucho tiempo alegraba la casa con sus cantos y broncas con mi perro. Cuando murió, -paquirri- nos pusimos bien tristes.
Me pregunto como podrían hacer esta gente para cogerlos en el momento preciso y criarlos... deja ver si hablo con ellos...

nos vemos, t.

Eufrates del Valle dijo...

Very touching!

GeNeRaCiOn AsErE dijo...

cuando pasa el tiempo, y el polvo del camino ha corroído un poco nuestros sueños; las madres son quienes encuentran el amor en las pequeñas cosas; y es así como lo hacen al amor gigante, sin mayor esfuerzo. Sus ojos ven a un niño sonriente.
Bella carta de amor.

salud

albert

Aguaya Berlín dijo...

Así es, Albert...

Tony, mi abuelo siempre me decía que había que esperar a que se cayeran del nido los pichones, no antes. Los que tuvimos nosotros no los vigilamos sino que aparecieron así como así, sin avisar :-), uno lo encontramos en Jaimanitas, el otro por el Wajay, y el tercero cerca de la escuela Aguayo en Stos Suárez.

El tomeguín del pinar, no, porque los mismos padres les traen semillitas para matar al que está en cautiverio, pero los sinsontes sí lo soportan. Mi abuelo también me contaba que, de niño, se dedicaba a hacer jaulitas y venderlas... él nació en el 1910. Ah, las jaulas de los sinsontes deben ser de hierritos y no de junco, porque ellos tienen un pico fuerte y pueden romper la madera suave. Y les encanta el cundiamor, una enredadera silvestre que da unas vainas naranjas que dentro tienen unas semillitas rojas. No, no, si soy una experta! jaja

Anónimo dijo...

agua, cuanta informacion! se las mando completa, para que se embullen. ;)a ver si le quieren poner blogguita y blogguito, digo, si es que SON parejita.

albert me matatE con esa rafaga, es cierto que cada madre guarda la sonrisa de sus hijos como un tesoro, como la recompensa mas grande de todas... y me he quedado pensando en eso.

chaito, nos vemos en la bloguera. ;) t.

Al Godar dijo...

Tierna carta. Las madres saben un mundo de eso.
Aqui también tuvimos un nido hace poco, pero no en jaula. Una paloma vino a hacer su nido en un arbol al lado de la terrasa y seguimos el proceso dia a dia hasta que los pajaritos crecieron y se fueron.
Lo que si tengo en una jaula es un coketiel. Un dia voy a postear la foto para que vean que interesante.
Saludos,
Al Godar

Ivis dijo...

¡Qué carta más hermosa! Tony, me encanta tu madre.

Lena...en algun lugar del mundo dijo...

Me encanto la carta. No se si hoy ando mas emotiva porque fui testigo de un nacimiento, pero debo decir que esas letras de tu madre (Tony no?) me emocionaron. Es bello saber apreciar cada detalle de la vida..
Un saludo

Anónimo dijo...

gracias por la media y por sus palabras a Ivis, Lena y AL,

El viernes pasado le recordaba a mi mami sobre la primera vez que escuché el STEREO, fue ella quien me introdujo la novedad como a los 8 años. Me parece estar aun allí, puedo meterme ahora mismo adentro de aquella mañana de sábado, cuando la radio -hasta entonces normal- se le encendió de pronto un bombillito rojo... y era la señal de que Enciclopedia entraba por la ventana de la casa, con su frecuencia modular estereofónica. ¿Recuerdan aquel suceso...? Creo que todo eso me ayudó desde entonces a esperar un poco más de las mismas cosas, de la señal AM a la FM, de la revista sputnik a la play boy... o a imaginar in situ, mirando a mi TV Caribe en blanco y negro... aquellos tonos trinitron que le faltaban a la televisión cubana, donde cada vez se hablaba más de dignidad y menos de colores. Claro, de esta última parte no converso mucho con mi vieja, porque a nadie le sienta hablar de lo que ‘pudo o no’ ser su vida.
Sin embargo hay una sensibilidad que prevalece sobre todas las guerras y creo que es esa de la que hablaba Lena, de sacarle los momentos lindos a las cosas y multiplicarlos ‘para vivir un poco mas’.

Nos vemos, t.

GaviotaZalas dijo...

MUY TIERNA LA CARTA, ver la belleza de las cosas simples es un gran DON...un beso a todo el BLOGONIDO....